Firmas
elecciones vascas | opinión
2 de marzo de 2009
Patxi López despejó anoche el dilema ante el que unos resultados menos satisfactorios de lo esperado habían situado a los socialistas vascos y al presidente Rodríguez Zapatero, al confirmar que presentará su candidatura a la investidura en la que podría convertirse en el primer lehendakari socialista de Euskadi con los votos del PP y de UPD. La disposición de López a forzar el cambio tiene el efecto inmediato de subrayar la preeminencia de su partido ante unas negociaciones para formar Gobierno que corresponde iniciar al PNV en su condición de ganador de las elecciones.
De ese modo, antepone la posibilidad real del relevo en Ajuria Enea a la notable distancia con la que Ibarretxe se ha impuesto en estos comicios. Así demostraría la dependencia que el PNV mantiene con respecto a su figura; y también constataría que los resultados cosechados no son todo lo nítidos, todo lo airosos, como para permitir una administración holgada de los mismos, especialmente desde la óptica de un PSOE que anoche vivió la amargura de perder el Gobierno de Galicia y que comprueba cómo el PP de Rajoy sale victorioso de una doble cita con las urnas justamente cuando más acuciado parecía por las investigaciones en torno a la corrupción.
Las palabras de López han subrayado lo más evidente a la luz de la matemática electoral, que el cambio es posible y que él está en mejores condiciones que ningún otro candidato para convertirse en el nuevo inquilino de Ajuria Enea; al tiempo que fuerzan desde el primer minuto al PNV a prepararse para el trance que supondría tener que abandonar el poder con un escrutinio tan amplio a su favor como el exhibido por Ibarretxe.
Sin embargo, y pese a atesorar la manija del cambio, los resultados han acabado siendo lo suficientemente endiablados como para no eliminar las opciones con las que el PNV tratará sin duda de tentar a Rodríguez Zapatero. Un presidente que no puede por menos que sentirse muy inquieto ante un panorama postelectoral en el que ha sufrido su primer revés serio tras el triunfo del PP en Galicia y en el que la posibilidad de revertir tres décadas de Gobierno nacionalista en Euskadi ha quedado en manos, sí, de Patxi López pero también de los populares de Antonio Basagoiti, que han paliado su desgaste electoral convirtiéndose en la fuerza decisiva para variar el color del Ejecutivo de Vitoria; y de una Rosa Díez cuyo aval necesariamente tiene que provocar sentimientos contradictorios en Rodríguez Zapatero.
El presidente es consciente de lo que supondría abortar una expectativa de cambio que ha tardado 23 años en presentarse de nuevo ante la puerta de los socialistas, pero también del riesgo de inestabilidad al que se asoma su precaria mayoría en el Congreso si el PNV le retira su apoyo, con un PP que ha recobrado oxígeno y un crisis económica que ha dejado su efecto, negativo para el PSOE, en las urnas. De ahí que la partida que se inicia ahora deba dilucidar si la opción de los socialistas es gobernar gracias a los votos del PP y de UPD o si pesará la alternativa de explorar un acercamiento al PNV supeditado al sacrificio de Ibarretxe.
Resultados electorales por municipio
Provincia
Municipio
Vocento