Actualidad
ELECCIONES VASCAS
Al margen de los resultados, los comicios abrirán hoy un escenario complejo para todos los partidos
1 de marzo de 2009 - 03:29
Panorama incierto
. Varias personas colocan las urnas electorales en un céntrico instituto de Bilbao.
OLATZ BARRIUSO.-

F alta poco para proclamar al ganador de las elecciones, pero bastante más para saber quién será el próximo lehendakari y en quién se apoyará no sólo para su investidura, sino para hacer viable la gobernabilidad. Los comicios que hoy se celebran en Euskadi no sólo son, a priori, los más disputados de los últimos años, sino también los que tienen más posibilidades de arrojar un resultado complicado de gestionar para todos los contendientes en liza. Los partidos vascos en su conjunto son conscientes de que, a partir de esta noche, se abre para ellos un escenario complejo, no exento, en la mayoría de los casos, de tensiones internas, a no ser que las urnas sorprendan a PNV o PSE con una victoria lo suficientemente contundente como para despejar cualquier duda.

La formación jeltzale es la que, sobre el papel, podría hallar más dificultades en su camino: es consciente de que la sombra del eventual sacrificio político de Ibarretxe en beneficio de una nueva etapa orientada hacia la transversalidad ha planeado durante toda la campaña, y desde hace meses, sobre Sabin Etxea y de que su marcha podría ser inevitable si los socialistas les aventajan en escaños. Pero también de que la «disciplina» -en palabras de un cargo peneuvista- con que su candidato se ha plegado a las exigencias del partido y ha aparcado veleidades soberanistas haría «muy complicado» sustituirle o hasta cuestionarle si el resultado no es desastroso.

Con esos mimbres, el EBB se enfrentará a una papeleta complicada si los números dan para conformar un Gobierno de tinte exclusivamente nacionalista, con el añadido de EB, escaldado como está de sus socios en la anterior legislatura. Se abriría en ese supuesto un nuevo pulso entre Ibarretxe y Urkullu con cierta ventaja para el primero. No menos quebraderos de cabeza les daría una victoria por la mínima sin mayoría absoluta nacionalista que hiciera posible la investidura de López con el apoyo del PP. Muchos jeltzales siguen aún confiando en que, en ese caso, Zapatero frene el advenimiento del PSE a Ajuria Enea para garantizarse su estabilidad parlamentaria en Madrid en virtud de un acuerdo con Urkullu, aunque López ya ha anunciado que dará un paso adelante en cualquier escenario y se postulará para ser investido lehendakari.

En ese caso, el paso a la oposición después de tres décadas de hegemonía ininterrumpida se antoja traumático y podría favorecer la opinión de quienes piensan que es preciso imprimir un nuevo sello a su relación con el PSE para tratar de llegar a algún acuerdo que garantice su presencia institucional, aunque implique la salida de escena de Ibarretxe. El PNV necesita, pues, una victoria contundente que no debilite en exceso al resto de fuerzas nacionalistas, pero parece muy complicado que la ilegalización de las candidaturas herederas de Batasuna vaya a ayudarle en ese sentido.

La virulencia con que el mundo de la izquierda radical se ha empleado contra el PNV, sobre todo en los últimos compases de la campaña e incluso ayer, jornada de reflexión, hace pensar en la teoría del 'perder para ganar'; es decir, de hacer cálculos no a corto sino a medio plazo con la esperanza de que un Gobierno en minoría del PSE avalado por el PP fortaleciera el llamado bloque soberanista y obligase al PNV a radicalizarse de nuevo y a volver al esquema de la acumulación de fuerzas. Después del comunicado de ETA en el que arremetía contra todos los partidos y especialmente contra los jeltzales, el diario 'Gara' no sólo incluía ayer un artículo de Otegi llamando al voto nulo con críticas a PNV, EA y Aralar por «aprovecharse» de la ley de partidos, sino desesperanzadoras previsiones económicas y datos sobre el supuesto despilfarro de dinero público en instituciones gobernadas por el PNV.

Así las cosas, nadie lo tendrá fácil. Patxi López tendrá que vencer la teórica resistencia de Zapatero si queda en segunda posición y lidiar con una oposición nacionalista posiblemente radicalizada -aunque la precaria situación económica hará más complicado echarse al monte- y un Ejecutivo en minoría, o bien, gestionar una derrota especialmente amarga tras haber acariciado el triunfo.

El PP y, especialmente, Mariano Rajoy, vivirá su particular prueba de fuego en los resultados de las elecciones vascas y gallegas, que podrían darle un respiro o complicar aún más su atribulada posición. EA tendrá que decidir si se inclina por entrar en el Gobierno, si tiene opciones, o persevera en su estrategia para conformar un polo soberanista, o, en su caso, cómo afronta unos malos resultados que pondrían en entredicho a la actual dirección y su decisión de concurrir en solitario. EB y Aralar confían en resultar decisivos. Pero los dolores de cabeza y las reuniones maratonianas parecen asegurados para todos.

Resultados electorales por municipio
Provincia
Municipio
Vocento