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ELECCIONES VASCAS
El lehendakari apenas habló en una cita que duró sólo tres cuartos de hora
6 de marzo de 2009 - 02:31
D. G. / O. B..-

En plena resaca copera, Bilbao amaneció ayer desapacible como nunca, con vientos racheados y frecuentes descargas de granizo. La delegación del PSE llegó a Sabin Etxea en medio de un clima gélido pero la cosa no templó cuando tomaron el ascensor panorámico para subir a la planta noble -la quinta- de la sede central peneuvista. La desconfianza mutua se palpaba en el ambiente y ni los pastelillos ni el café caliente con que los peneuvistas agasajaron a sus invitados -que habrían preferido reunirse en terreno neutral- lograron endulzar la cita, en la que, según las distintas versiones de los presentes, los unos detectaban cierto aire de suficiencia en los otros, y viceversa.

La secretaria del EBB, Belén Greaves, recibió en el hall a Eguiguren, Ares, Arriola y Prieto -el vizcaíno Pastor, integrante también de la comisión negociadora socialista, no acudió por motivos personales-, que se encaminaron hacia una de las salas del piso superior. Apenas estuvieron allí tres cuartos de hora. Lo justo para llegar, saludar, acomodarse, examinar la propuesta de acuerdo que les entregaron los anfitriones, disentir sobre quién debe ser el lehendakari y marchar. El que aún lo es, en funciones, estuvo allí, aunque apenas participó. Ibarretxe permaneció en silencio y a la escucha durante la mayor parte del encuentro, en el que fue Urkullu quien llevó la voz cantante peneuvista: Egibar, Gerenabarrena y Ortuzar fueron interviniendo también de vez en cuando. «Han venido a cubrir el expediente y punto», valoraban después los nacionalistas, convencidos de que habían logrado descolocar a sus interlocutores al poner un papel encima de la mesa. «No se lo esperaban». Los socialistas lo negaban. «Quieren que parezcamos los malos de la película».

Pequeña guerra de nervios, por lo tanto, en Sabin Etxea. A ver quién aguanta mejor la presión. Cuando los socialistas hablaron de sus apoyos, los jeltzales saltaron: «O sea, que ya habéis hablado con el PP». En ese tono, como de partido de pelota, fue discurriendo la breve cita, en la que hubo tiempo también para agravios del pasado. Arriola, por cierto el primero de los socialistas en tomar la palabra, recordó que el PSE no gobierna en Guipúzcoa pese a ser la fuerza más votada. O sea, sin novedad.

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